sábado, 5 de septiembre de 2009
miércoles, 5 de diciembre de 2007
LA ESTRELLA DE MAR Y EL MARINO
(Para mi pequeña nieta MAR)
LA ESTRELLA DE MAR Y EL MARINO
Quiero contarte hoy un cuento,
mi pequeña nieta MAR,
y que cuando seas grande,
tú me puedas recordar.
LA ESTRELLA DE MAR Y EL MARINO
Quiero contarte hoy un cuento,
mi pequeña nieta MAR,
y que cuando seas grande,
tú me puedas recordar.
--------------------------------------
Era una vez un marino,
que tenía un gran velero,
con unas velas muy blancas
y el casco color del cielo.
Cuando el día amanecía,
y el sol estaba en lo alto,
él era el que más brillaba
en medio de aquellos barcos.
Orgulloso su patrón,
lo sacaba a navegar;
nadie podía igualarlo,
cuando cruzaba la mar.
Iba siempre triste y solo,
con nadie quería hablar...
Se había vuelto muy huraño…
Era feliz en la mar.
No tenía una familia
ni una linda nietecita
que lo llenara de besos
sentada entre sus rodillas.
Cuando el sol ya se escondía,
podía, en las noches, ver
Era una vez un marino,
que tenía un gran velero,
con unas velas muy blancas
y el casco color del cielo.
Cuando el día amanecía,
y el sol estaba en lo alto,
él era el que más brillaba
en medio de aquellos barcos.
Orgulloso su patrón,
lo sacaba a navegar;
nadie podía igualarlo,
cuando cruzaba la mar.
Iba siempre triste y solo,
con nadie quería hablar...
Se había vuelto muy huraño…
Era feliz en la mar.
No tenía una familia
ni una linda nietecita
que lo llenara de besos
sentada entre sus rodillas.
Cuando el sol ya se escondía,
podía, en las noches, ver
las estrellas y la luna
y algún cometa también.
Una noche en la que estaba
tumbado sobre cubierta,
oyó un extraño ruido...
¿Es alguien que se lamenta?.
Se situó hacia babor,
escuchando muy atento,
por si equivocado estaba
y fuese su amigo el viento.
Mas los gemidos seguían...
¿Quizás venían de dentro?
Y bajando al camarote,
iba su ceño frunciendo.
No se podía creer,
lo que sus ojos veían...
Era una “estrella de mar”,
que lo miró compungida.
-¿Cómo has llegado hasta aquí?
¿No está en el mar tu morada
entre arrecifes, corales
y los peces que allí nadan?.
-Es que abajo no fui buena...
(La estrella le contestó)
y ya no podré volver,
hasta hacer buena una acción.
Al verte tan solitario,
pensé que triste estarías
y me he subido hasta aquí,
para hacerte compañía.
Te contaré historias bellas,
de la vida bajo el mar
y pronto estarás contento,
oyéndomelas narrar.
Si consigo verte alegre,
mi hadita del mar vendrá
y viendo mis buenas obras,
me devolverá a la mar.
Se sonrió el buen marino,
oyendo lo que decía,
porque quiso saber siempre,
lo que en el fondo ocurría.
-A ver: cuéntame primero
¿Como es el fondo del mar?
¿Es verdad que hay mil colores?
¿Hay allí felicidad?
-Su fondo es indescriptible…
Desde el rojo del coral,
al blanco nácar de conchas
y verdes algas sin par
En arrecifes oscuros
sobresalen los colores
de miles de peces bellos
que dentro de ellos se esconden.
Pero te voy a contar,
una historia que pasó,
de una sirenita hermosa,
y de un apuesto patrón.
Éste era un bello marino,
que también tenía un barco
y salía por los mares,
igual que tú, navegando.
Por las noches vigilaba,
la tripulación dormía,
ponía fijo el timón
y miraba siempre arriba.
También a él le gustaba
descubrir a los luceros
cuando estaba en la cubierta
observando atento el cielo.
Pensaba en el día a día...
Su trabajo siempre igual,
se sentía muy agotado
y quería descansar.
Un canto hermoso a lo lejos,
en sus oídos sonó
y se asomó por la proa
para escuchar esa voz.
-¿Quién eres que así me cantas?
¿Hay ángeles en el mar?
¡Esos cantos celestiales,
nadie los puede igualar!
-Soy una sirena hermosa,
de cabellos como el oro
y la cola plateada,
pero estoy muy triste y lloro.
Compasivo aquel patrón,
le propuso a la sirena
que subiera a su velero
para quitarle su pena.
-Yo no me puedo subir,
porque el hada de la mar
no me dejará salir
para irme a navegar.
Yo te ayudaré a bajar,
¡vente conmigo allá dentro!
que te seguiré cantando
bella melodía y cuentos.
A lo profundo del mar,
con la sirena se fue
atraído por su canto
tan dulce como la miel.
La “estrella de mar” callada,
pensativa se quedó...
El marino la animaba
a contar lo que pasó.
-¿No sabes que las sirenas,
(seguía contando seria )
cuando pasan los veleros,
engañan y son perversas?
Lindas canciones entonan
para al marino atraer
y se lo lleva hacía el fondo,
para nunca más volver.
Las ampara un hada mala
que en negra cueva se esconde
para que los grandes peces
no la cojan y devoren.
De lo que allá abajo ocurre,
es esa una historia triste...
Mas también las hay alegres
donde todos son felices.
Así pasaban los días
y al patrón acompañaba.
Él estaba muy feliz
cuando historias le contaba.
Ya no se sentía solo,
ya no era triste y gruñón
porque la “estrella de mar”
le cambió su corazón.
Pero una noche de luna,
su hadita del mar llegó
y besó a la linda estrella,
por aquella buena acción.
-Ya puedes volver (le dijo),
tu misión cumpliste ya.
Jugarás con caracolas,
y caballitos de mar.
-¡Ay hada, no quiero irme!
¡No quiero volver allá!
Se moriría mi amigo,
sin historias escuchar.
Ya no sabría estar solo.
¡Yo no lo quiero dejar!
También me cuenta relatos
que le han pasado en la mar.
La estrellita suplicaba...
Suplicaba sin parar.
su premio sería quedarse
y en el velero bogar.
-Mi hada buena del mar,
pon sobre mí tu varita,
conviérteme en una niña,
alegre, rubia y bonita.
Quiero quedarme con él
para que sea mi abuelo;
sentarme entre sus rodillas
y poder darle mis besos.
El marino de emoción,
las lágrimas le corrían,
cuando con ternura vio
que una nieta ya tenía.
_____________________
Feliz el abuelo y nieta,
navegaban sin parar.
¿Sabes cómo la llamó?
La llamó, como tú, MAR
Cuando ya seas mayor,
quiero que éste cuento leas
que con cariño escribió
para su niña, la abuela.
_____________________________
y algún cometa también.
Una noche en la que estaba
tumbado sobre cubierta,
oyó un extraño ruido...
¿Es alguien que se lamenta?.
Se situó hacia babor,
escuchando muy atento,
por si equivocado estaba
y fuese su amigo el viento.
Mas los gemidos seguían...
¿Quizás venían de dentro?
Y bajando al camarote,
iba su ceño frunciendo.
No se podía creer,
lo que sus ojos veían...
Era una “estrella de mar”,
que lo miró compungida.
-¿Cómo has llegado hasta aquí?
¿No está en el mar tu morada
entre arrecifes, corales
y los peces que allí nadan?.
-Es que abajo no fui buena...
(La estrella le contestó)
y ya no podré volver,
hasta hacer buena una acción.
Al verte tan solitario,
pensé que triste estarías
y me he subido hasta aquí,
para hacerte compañía.
Te contaré historias bellas,
de la vida bajo el mar
y pronto estarás contento,
oyéndomelas narrar.
Si consigo verte alegre,
mi hadita del mar vendrá
y viendo mis buenas obras,
me devolverá a la mar.
Se sonrió el buen marino,
oyendo lo que decía,
porque quiso saber siempre,
lo que en el fondo ocurría.
-A ver: cuéntame primero
¿Como es el fondo del mar?
¿Es verdad que hay mil colores?
¿Hay allí felicidad?
-Su fondo es indescriptible…
Desde el rojo del coral,
al blanco nácar de conchas
y verdes algas sin par
En arrecifes oscuros
sobresalen los colores
de miles de peces bellos
que dentro de ellos se esconden.
Pero te voy a contar,
una historia que pasó,
de una sirenita hermosa,
y de un apuesto patrón.
Éste era un bello marino,
que también tenía un barco
y salía por los mares,
igual que tú, navegando.
Por las noches vigilaba,
la tripulación dormía,
ponía fijo el timón
y miraba siempre arriba.
También a él le gustaba
descubrir a los luceros
cuando estaba en la cubierta
observando atento el cielo.
Pensaba en el día a día...
Su trabajo siempre igual,
se sentía muy agotado
y quería descansar.
Un canto hermoso a lo lejos,
en sus oídos sonó
y se asomó por la proa
para escuchar esa voz.
-¿Quién eres que así me cantas?
¿Hay ángeles en el mar?
¡Esos cantos celestiales,
nadie los puede igualar!
-Soy una sirena hermosa,
de cabellos como el oro
y la cola plateada,
pero estoy muy triste y lloro.
Compasivo aquel patrón,
le propuso a la sirena
que subiera a su velero
para quitarle su pena.
-Yo no me puedo subir,
porque el hada de la mar
no me dejará salir
para irme a navegar.
Yo te ayudaré a bajar,
¡vente conmigo allá dentro!
que te seguiré cantando
bella melodía y cuentos.
A lo profundo del mar,
con la sirena se fue
atraído por su canto
tan dulce como la miel.
La “estrella de mar” callada,
pensativa se quedó...
El marino la animaba
a contar lo que pasó.
-¿No sabes que las sirenas,
(seguía contando seria )
cuando pasan los veleros,
engañan y son perversas?
Lindas canciones entonan
para al marino atraer
y se lo lleva hacía el fondo,
para nunca más volver.
Las ampara un hada mala
que en negra cueva se esconde
para que los grandes peces
no la cojan y devoren.
De lo que allá abajo ocurre,
es esa una historia triste...
Mas también las hay alegres
donde todos son felices.
Así pasaban los días
y al patrón acompañaba.
Él estaba muy feliz
cuando historias le contaba.
Ya no se sentía solo,
ya no era triste y gruñón
porque la “estrella de mar”
le cambió su corazón.
Pero una noche de luna,
su hadita del mar llegó
y besó a la linda estrella,
por aquella buena acción.
-Ya puedes volver (le dijo),
tu misión cumpliste ya.
Jugarás con caracolas,
y caballitos de mar.
-¡Ay hada, no quiero irme!
¡No quiero volver allá!
Se moriría mi amigo,
sin historias escuchar.
Ya no sabría estar solo.
¡Yo no lo quiero dejar!
También me cuenta relatos
que le han pasado en la mar.
La estrellita suplicaba...
Suplicaba sin parar.
su premio sería quedarse
y en el velero bogar.
-Mi hada buena del mar,
pon sobre mí tu varita,
conviérteme en una niña,
alegre, rubia y bonita.
Quiero quedarme con él
para que sea mi abuelo;
sentarme entre sus rodillas
y poder darle mis besos.
El marino de emoción,
las lágrimas le corrían,
cuando con ternura vio
que una nieta ya tenía.
_____________________
Feliz el abuelo y nieta,
navegaban sin parar.
¿Sabes cómo la llamó?
La llamó, como tú, MAR
Cuando ya seas mayor,
quiero que éste cuento leas
que con cariño escribió
para su niña, la abuela.
_____________________________
MARISÚ
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